-El problema, primer ministro, es que los del otro bando también saben hacer magia.
Yo podría ser el siguiente, ¿no? Pero si lo soy- añadió con ímpetu, mirando fijamente los azules ojos de Dumbledore, que destellaban bajo la luz de la varita-, me aseguraré de llevarme conmigo a tantos mortifagos como pueda, y si es posible, también a Voldemort.
No privemos más a Molly de la ocasión de lamentar lo delgado que estás.
Es más fácil perdonar a los demás por haberse equivocado que por tener razón.
Para mi churrasquera gorh, TEE AMOO ♥
Hace 16 años
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